Nutrición Ortomolecular – Un poco de historia

Nutrición Ortomolecular – Un poco de historia

Hace tiempo que los alimentos se han utilizado para curar determinadas alteraciones como escorbuto (carencia de vitamina C) o ceguera nocturna (carencia de vitamina A) o Pelagra (carencia de Niacina).

A finales del s.XIX se creía que los alimentos solo estaban compuestos de calorías, hidratos de carbono, proteínas y grasas. Y los minerales se les consideraba residuos y las vitaminas comenzaban a ser descubiertas (hasta 1948).

En 1906 Hopkins observó que era imposible mantener con vida y sanos a los animales administrándoles solo hidratos de carbono, proteínas y grasas.

Ante todo, esto, existe una mala interpretación y es que se da por hecho que cuando no existe la enfermedad no hay carencia de vitaminas o minerales, pero las enfermedades antes nombradas como beri-beri, pelagra, escorbuto… son el resultado de una carencia leve durante muchos años.

Antes de que aparezca una enfermedad carencial, la carencia leve o falta de nutrición óptima comienza a ocasionar alteraciones de la actividad enzimática.

A la nutrición Ortomolecular también se la llama Nutrición Celular Activa, Medicina Ortomolecular, etc.

El término Ortomolecular proviene de Orthós (recto, correcto) y molecular (bulto grande, corpulencia) ¿En qué consta? En conservar una salud óptima y tratar las enfermedades variando las concentraciones de sustancias.

Destacan en este tipo de terapia Linus Pauling, Roger Williams, Katherine Kousmine, Richard A. Passwater, Jean Seignalet, Matías Rath, Claude Lagarde, etc.

Para llevar una terapia Ortomolecular hay que tener en cuenta la comprensión de los mecanismos bioquímicos, como por ejemplo como se asimilan y metabolizan los nutrientes, utilización de las sustancias del organismo para el tratamiento de la alteración y de manera preventiva.

Las CDR (Cantidades Diarias Recomendadas) o RDA en inglés, son cantidades estipuladas para que la persona no tenga enfermedades carenciales. Estas CDR fueron establecidas en 1943 y se van revisando periódicamente.

El inconveniente de estas CDR es que evitan una enfermedad carencial pero no alteraciones enzimáticas de carencias o deficiencias leves, ni consideran que cada individuo tiene unas necesidades diferentes tanto por su propio organismo, actividad, estrés… como por las condiciones medioambientales a las que está sometido, consumo de alcohol, aditivos alimentarios, etc.

Existen muchos estudios que han comprobado que las CDR están por debajo de los niveles óptimos a través de una alimentación óptima y de suplementos (sustancias naturales complementarias a la dieta como vitaminas, ácidos grasos, minerales, aminoácidos, fitonutrientes…).

No confundir que el aporte de suplementos sustituye a la alimentación recomendada.

Esta terapia ha de ser llevada por un profesional para organizar el tratamiento y las posibles interacciones con medicaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *